miércoles, 25 de enero de 2012

Comodines para salvarse

"Retraso por la presencia de un ciervo en las vías" (SNCF)
"Hay mucha gente en Versalles hoy" (Marie Antoinette)
"Parece que ya está refrescando" (Tú)
"Anda que con esta crisis" (O yo)
"Pues ya tenía planes" (Éste)
"Te llamo pronto" (Ése)
"Voy tirando" (Aquel)
"Mhh!" (El del 3º)

lunes, 23 de enero de 2012

Me construí unas alas de cartón y voy a intentar llegar al sol aunque me muera de calor

Nunca - Zoé

domingo, 22 de enero de 2012

Un proyecto sería
someterse a la tierra
comer de tierra y de barro
vivir de ganas y viento
vivir de agua salada
vivir de nada

Reducirse a ganas
impulso pasiones
sueños y nada

Ganas y locura
y un eterno despertar
con las caderas clavadas en la piel
y los pómulos aprentando la cara

Proyecto de sentirse constantemente
incompleta
en la tierra en las ganas
de un eterno proyecto que no es
al final
nada

[24-octobre-2011]

No arriesgar

Hablar sin dejar que los sonidos entren en la boca
Hablar sin dejar que las palabras entren en la cabeza

No escribir para poder morir a gusto
No creer para poder vivir sin miedo
No parar para no perder el ritmo
No actuar para no ser cuestionado
No mirar para no ser visto
No vivir para salir indemne

[21-janvier-2011]

jueves, 17 de noviembre de 2011

De libros y louvres

          Primero fue la lluvia que cerró los puestos de libros de segunda mano donde iba a comprar "Entretiens avec Yourcenar". La culpa definitiva fue de un grupo de chinos ávidos de monas lisas. Que un grupo de chinos, comme si de rien n'était, se te cuele en la cola de un museo es un aviso mortal. Más vale retirarse a tiempo. Eso y la lluvia, ya estaba subida en el tren de vuelta. También el dolor de garganta, que quitó a la lluvia de Paris todas y cada una de sus toneladas de romanticismo. Esa lluvia rotunda. De gotas enormes que te empapan la cara en dos asaltos. Gotas enormes que se atreven a resbalar hasta la nariz y decidir, al borde del abismo, a qué comisura quieren ir a morir. 

          Esas nubes que nacen de la nada. Que, en el enganchar y cerrar el candado los enamorados turistas, aparecen y les bautizan. Y ellos están contentos porque son los angelitos del cielo de Paris y no otros los que les están meando encima.

          Allí dejé el libro y alguna sala que todavía no he visto. Ocupada por chinos sacando fotos que luego no reconocerán porque las cámaras de los chinos miran a las monas lisas pero los chinos miran a las cámaras. Pero allí estuvieron. En la sala de la mona lisa. O, en todo caso, en el museo donde está la mona lisa. O, al menos, nos colamos delante de una chica que iba a cometer la osadía de entrar ahí y no pasar a fotografiar la mona lisa.

          La osada estaba en el tren. Las nubes habían desaparecido. Ya sólo quedaba la lluvia en el suelo recuperando todo el romanticismo. Y la foto de la Mona Lisa en las cámaras de los chinos colones que cruzaban el Pont des Arts donde siguen los enamorados, ahora románticamente calados hasta los huesos, para ir a colarse delante de otro osado en la entrada del Musée d'Orsay.

[19-octobre-2011]

miércoles, 26 de octubre de 2011


J'aimerais escribir un petit relato de chinos, libros y louvres pero me niego a sobrepasar 5 lignes sin tildes, enies (-esa letra que no existe en francés, - ah! celle qui a un p'ti chapeau au dessus? -oui, ésa!) y otros atentados que me obliga a hacer este teclado.

Donc... hasta la prochaine!


Lu et approuvé:

Mme Ianèèèèz

sábado, 8 de octubre de 2011

De dioses y mujeres

Basta de pretender la omnipotencia. Entre nosotros: la todopoderosa no soy yo. Basta de jugar a la omnipresencia. Y tampoco soy buena. Basta de jugar a la diosa. Los dioses no van en vaqueros desgastados. Los dioses no pueden permitirse pasar horas de techos y tejados. No, no soy todopoderosa. Los dioses no se rinden. Los dioses, los dioses no existen.

viernes, 23 de septiembre de 2011

La última vez me pilló casi durmiendo. A penas podía leer lo que estaba leyendo. Pero siempre se trata de leer. Siempre se trata de echar un ojo cuando el oído no ha bastado. Me pilló desnuda. Me pilló en la cama. Con el corazón en el estómago y en la garganta. Con el estómago retorcido. Y la garganta agarrotada. Me pilló tumbada y temblorosa. Consciente y dolorosamente crédula. Como siempre.

Hoy me he dado cuenta de que siempre es como siempre. Y que por eso debería abandonar la tinta analista de pasado, inconsciente de presente y agorera de futuro. Por eso debería dejar la tinta.

De la misma manera en la que la sangre, cuando me pilla, me abandona.